¿Has orado hoy por el Papa Francisco?
"Recen por mí". No lo olvides. Ave María...

28 de diciembre. Santos Inocentes.


SERVICIO DE LA CARIDAD


BENEDICTO XVI


Motu Proprio sobre el
SERVICIO DE LA CARIDAD


Proemio

«La naturaleza íntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria), celebración de los Sacramentos (leiturgia) y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra» (Carta enc. Deus caritas est, 25).

El servicio de la caridad es también una dimensión constitutiva de la misión de la Iglesia y expresión irrenunciable de su propia esencia (cf. ibíd.); todos los fieles tienen el derecho y el deber de implicarse personalmente para vivir el mandamiento nuevo que Cristo nos dejó (cf. Jn 15, 12), brindando al hombre contemporáneo no sólo sustento material, sino también sosiego y cuidado del alma (cf. Carta enc. Deus caritas est, 28). Asimismo, la Iglesia está llamada a ejercer la diakoniade la caridad en su dimensión comunitaria, desde las pequeñas comunidades locales a las Iglesias particulares, hasta abarcar a la Iglesia universal; por eso, necesita también «una organización, como presupuesto para un servicio comunitario ordenado» (cf. ibíd., 20), una organización que a su vez se articula mediante expresiones institucionales.
A propósito de esta diakonia de la caridad, en la Carta encíclica Deus caritas est señalé que «es propio de la estructura episcopal de la Iglesia que los Obispos, como sucesores de los Apóstoles, tengan en las Iglesias particulares la primera responsabilidad de cumplir» el servicio de la caridad (n. 32), y observaba que «el Código de Derecho Canónico, en los cánones relativos al ministerio episcopal, no habla expresamente de la caridad como un ámbito específico de la actividad episcopal» (ibíd.). Aunque «el Directorio para el ministerio pastoral de los Obispos ha profundizado más concretamente el deber de la caridad como cometido intrínseco de toda la Iglesia y del Obispo en su diócesis» (ibíd.), en cualquier caso era necesario colmar dicha laguna normativa a fin de expresar adecuadamente, en el ordenamiento canónico, el carácter esencial del servicio de la Caridad en la Iglesia y su relación constitutiva con el ministerio episcopal, trazando los perfiles jurídicos que conlleva este servicio en la Iglesia, especialmente si se presta de manera organizada y con el sostén explícito de los Pastores.

Desde esta perspectiva, por tanto, con el presente Motu proprio deseo proporcionar un marco normativo orgánico que sirva para ordenar mejor, en líneas generales, las distintas formas eclesiales organizadas del servicio de la caridad, que está estrechamente vinculada a la naturaleza diaconal de la Iglesia y del ministerio episcopal.

Se ha de tener muy presente que «la actuación práctica resulta insuficiente si en ella no se puede percibir el amor por el hombre, un amor que se alimenta en el encuentro con Cristo» (ibíd., 34). Por tanto, en la actividad caritativa, las numerosas organizaciones católicas no deben limitarse a una mera recogida o distribución de fondos, sino que deben prestar siempre especial atención a la persona que se encuentra en situación de necesidad y llevar a cabo asimismo una preciosa función pedagógica en la comunidad cristiana, favoreciendo la educación a la solidaridad, al respeto y al amor según la lógica del Evangelio de Cristo. En efecto, en todos sus ámbitos, la actividad caritativa de la Iglesia debe evitar el riesgo de diluirse en una organización asistencial genérica, convirtiéndose simplemente en una de sus variantes (cf. ibíd., 31).

Oración por nuestro nuevo Obispo

A todos los fieles católicos de la Arquidiócesis de Mendoza. 
Queridos hermanos en el Señor:



Estamos viviendo un tiempo de gracia. Ha comenzado el Año de la fe y, como Iglesia diocesana, estamos a la espera de nuestro nuevo Arzobispo, Carlos María Franzini. Iniciará su ministerio, Dios mediante, el sábado 9 de febrero de 2013. 


Somos hombres y mujeres de fe. Por eso, en todo esto vemos la mano providente de Dios que guía a su Iglesia. Vemos también la hermosa realidad de la Iglesia diocesana como pueblo de Dios, animado por el Espíritu Santo, congregado por la Palabra y la Eucaristía, bajo la guía del obispo. 


Tiempo de gracia y, por lo mismo, tiempo de oración. Sintámonos profundamente unidos en la plegaria común: en la Eucaristía, en el Rosario, en la oración frente al Santísimo. 


Les propongo una oración común, esperando la llegada de Mons. Franzini. Aquí la transcribo:

Oración de la Iglesia que espera a su Obispo



Señor Jesús:
Tú eres el pastor y obispo de nuestras vidas.Te damos gracias por tu servidor José María Arancibia,por su persona y su ministerio entre nosotros.Te pedimos por el obispo Carlos María Franzini,que nos envías como servidor y testigo de tu Evangelio.Hazlo firme en la fe, alegre en la esperanza y ferviente en la caridad.De la mano de María y del Apóstol Santiago,como Iglesia diocesana,peregrina y misionera,te suplicamos:¡Creemos, Señor, aumenta nuestra fe!Amén.


Les propongo que, hasta el 9 de febrero, la recemos al finalizar la Misa, en nuestros encuentros y reuniones, de manera personal o comunitaria. Les pido también que la difundan según sus posibilidades. Dios escucha siempre a quien acude a Él con fe y humildad. Saludos y bendiciones para todos, 

Mendoza, 19 de noviembre de 2012
+ Sergio O. Buenanueva
Obispo auxiliar y Administrador diocesano

Salta: Campaña del Servicio Sacerdotal de Urgencia sobre la Unción de los Enfermos


El Servicio Sacerdotal de Urgencia de la arquidiócesis de Salta realizará una campaña sobre el sacramento de la Unción de los Enfermos, antiguamente llamado extremaunción, y el apostolado. 

Lo hará este sábado 17 de noviembre, de 10 a 14 y de 18 a 20, en la Plazoleta Cuatro Siglos, donde se entregarán folletos explicativos sobre la Unción de los Enfermos y la importancia de la asistencia sacramental y espiritual a los enfermos que se encuentran en clínicas, hospitales o domicilios particulares. 

La iniciativa se enmarca en el Año de la Fe convocado por el papa Benedicto XVI y en la Jornada Nacional del Enfermo, cuyo lema es “Vendar las llagas de los corazones rotos”. 

Informes: prensaarzobispado@arnet.com.ar 

Saludo a la Arquidiócesis de Mendoza del nuevo Arzobispo


Queridos hermanos:

Al hacerse público mi nombramiento como Arzobispo de Mendoza quiero llegar hasta Ustedes para darles un cordial saludo y expresarles muy brevemente mis sentimientos.

Ante todo quiero invitarlos a que nos unamos en la acción de gracias a Dios por el fecundo ministerio de Mons. José María Arancibia en favor de la Iglesia de Mendoza. Le damos gracias a Dios -y a él- por estos largos años de servicio y entrega generosa.

También quiero pedirles que recen mucho por mí, para que pueda ser reflejo cada día más fiel de Jesús, el único Pastor de su pueblo. Providencialmente mi nuevo ministerio comienza en el marco del Año de la Fe. Quiero ser servidor de la fe de ustedes y testigo de la fe recibida, que quiero compartir con sencillez y convicción: habernos encontrado con Jesús es lo mejor que nos pasó en la vida y anunciarlo a los demás es nuestra alegría más grande.

Con la ayuda de Mons. Sergio Buenanueva, quiero sumarme al rico camino pastoral de la Iglesia mendocina para nutrirme, acompañarlo y conducirlo. Les pido que me tengan paciencia y me ayuden a ir entrando progresivamente en la vida de la Arquidiócesis, a la que quiero entregar toda mi vida.

Finalmente quiero pedirles que recen por la Iglesia de Rafaela, a la que he servido con pasión en los últimos doce años y que me ha regalado los años más felices de mi vida. Con esta nueva llamada que me hace la Iglesia debo dejarla. Comienza ahora para ella una nueva etapa, en la que deberá manifestar su madurez y la riqueza de su comunión orgánica. Recen para que el Señor pronto le regale a ella el Pastor que necesita para poder continuar su marcha al servicio de la nueva evangelización.

A todos el Señor nos conceda la gracia de responder a su invitación a ser más fieles, a ser más entregados a la misión, en definitiva, a ser más santos. La Virgen, Nuestra Señora del Rosario, nos acompañe en este empeño. Los abrazo fraternalmente y los bendigo de todo corazón,

+Carlos María Franzini
Arzobispo electo de Mendoza

Rafaela, 10 de noviembre de 2012
Memoria de San León Magno

Mons. Carlos María Franzini, nuevo Arzobispo de Mendoza



El obispo Carlos María Franzini fue designado por el Vaticano como nuevo arzobispo de Mendoza tras la renuncia presentada por monseñor José María Arancibia, quien alcanzó la edad para su retiro.
En un mensaje a los mendocinos enviado en la mañana de este sábado, el nuevo arzobispo señala: "providencialmente mi nuevo ministerio comienza en el marco del Año de la Fe. Quiero ser servidor de la fe de ustedes y testigo de la fe recibida, que quiero compartir con sencillez y convicción: habernos encontrado con Jesús es lo mejor que nos pasó en la vida y anunciarlo a los demás es nuestra alegría más grande".
También destaca en su mensaje que "con la ayuda de Monseñor Sergio Buenanueva, quiero sumarme al rico camino pastoral de la Iglesia mendocina para nutrirme, acompañarlo y conducirlo. Les pido que me tengan paciencia y me ayuden a ir entrando progresivamente en la vida de la Arquidiócesis, a la que quiero entregar toda mi vida". 
Franzini, de 60 años y actual obispo de la ciudad santafesina de Rafaela, fue promovido al cargo de arzobispo por el Papa Benedicto XVI, informó hoy el nuncio apostólico Emil Paul Tscherrig, a través de la agencia AICA.
El arzobispo electo de Mendoza, cursó sus estudios primarios y secundarios en el colegio Carmen Arriola de Marín, de San Isidro, y los de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor San Agustín y en la Universidad Católica Argentina.
Fue ordenado sacerdote el 13 de agosto de 1977 en la catedral de San Isidro por monseñor Antonio María Aguirre, fue vicario cooperador de las parroquias Sagrado Corazón, Santa María Magdalena y de la catedral San Isidro Labrador.
Desde 1990 hasta su nombramiento de obispo de Rafaela ejerció el cargo de vicario general de la diócesis de San Isidro.
El 29 de abril de 2000 el papa Juan Pablo II lo eligió obispo de Rafaela. En la Conferencia Episcopal, Franzini es presidente de la Comisión de Vida Consagrada y su lema episcopal es "Servidor y testigo".
Franzini fue uno de los cuatro obispos argentinos que participaron en el Vaticano en el reciente Sínodo de los Obispos para la Nueva Evangelización. 

Día Nacional del Enfermo, una oportunidad para estar cerca del que sufre


La Comisión Episcopal de la Salud recordó que el Día Nacional del Enfermo, que se realizará este domingo 11 de noviembre con el lema "Vendar las llagas de los corazones rotos", quiere ser un llamado de atención y “despertar la conciencia de los fieles sobre la realidad del sufrimiento humano”, al tiempo que busca rescatar que los sacramentos de la Confesión o Reconciliación, la Comunión y la Unción de los Enfermos, son “las medicinas de Dios”.

“Es nuestro deseo que llegue una ‘buena noticia’ a los que sufren, en el alma o en el cuerpo, y a todos los hermanos en la fe un llamado a no pasar de largo ante el dolor del prójimo herido. En la parábola del buen samaritano Jesús nos enseña qué actitud tomar ante el hermano caído: no desviar la mirada, sino acercarse, interesarse, ofrecer ayuda concreta. Detenernos junto al enfermo y necesitado, no por curiosidad, sino con disponibilidad y sensibilidad, capaces de compadecernos del que sufre y ofrecer la ayuda eficaz, hasta la entrega de nosotros mismos”, explicó. 

Jornada sobre aborto, eutanasia y fecundación asistida

Los días lunes 12 y miércoles 14 de noviembre de 18.30 a 21.30 horas, se realizará un encuentro sobre aborto, eutanasia y fecundación asistida, en el Colegio San Pedro Nolasco.

El evento, organizado por la Junta de Catequesis, el Secretariado Arquidiocesano de Pastoral Familiar y la Red de Familias Mendocinas, está dirigido a catequistas, docentes, estudiantes e interesados en el tema.

Los disertantes de las distintas temáticas son: Mons. Sergio Buenanueva, Dr. Valentín Redondo, Dra. Laura Vargas Roig, Dr. Luis María Calandria, Lic Gabriela Giornelli, Pbro. Leonardo Di Carlo y Pbro. Héctor Rodríguez.

La inscripción se realizará el mismo lunes a las 18 horas, cuyo valor es de 15 pesos con material incluido. 



El dolor que santifica



Muchas veces te habrás preguntado por qué ciertas personas permanecen años y años sufriendo, sin morir. A primera vista, parece que no tiene sentido el sufrimiento de esas personas inválidas o ancianas que, lentamente, se van consumiendo entre dolores y privaciones.
 
La fe, por consiguiente, es la que te da la respuesta.
 
La Pasión de Jesucristo viene a dar un sentido nuevo al dolor. A partir de la Cruz, el sufrimiento se vuelve redentor. Nos santifica a nosotros y a los demás. En vista de la eternidad, nuestra vida es comparada “al soplo del viento que pasa”, y por eso todo sufrimiento es pasajero cuando recordamos los tesoros infinitos que Dios reservó para el que Él ama.

Los justos serán probados por Dios, dice la Escritura, y el dolor los purificará de sus pecados, llegando a ser semejantes a Cristo.

“Los probó, como se prueba el oro en el crisol
donde se funde el metal,
Y los aceptó como víctimas
consumidas por el fuego.”
(Sant 3,6)
 
La persona que sufre por mucho tiempo y sabe aceptar con amor sus sufrimientos, no solamente se santifica a sí misma sino que, además, engrandece el Cuerpo de Cristo y hace que la Iglesia de los hermanos en la fe crezca abundantemente.

¿La persona inválida no es acaso una oportunidad que Dios te ofrece para que, tú, que estás bien físicamente y tienes salud, te ejercites en la caridad?
 
sentido-del-sufrimiento
Cuando sufrimos con serenidad y encontramos un sentido a lo que nos sucede, nos hacemos testigos del amor redentor, maduramos, y damos un amor de privilegio a los débiles, enfemos y sufrientes.

Tú no estás conforme porque tu papá, tu mamá o tu hijo han sufrido mucho tiempo, pero Dios ve mejor que tú el momento exacto para llamar a alguien.

Cree, amigo: Nada acontece en vano en este mundo. Todo está previsto por Dios. Nosotros a veces no entendemos nada de nada. Porque somos pobres, limitados, con mayor razón frente al misterio.
 

Fragmento del libro: “Él enjugará tus lágrimas” del Padre Carlos A. Schmitt


Para orar ante el Sagrario tranquilamente


1. Para orar ante el Sagrario hay que calmarse un poco: pasar de la calle y del ruido, a la soledad, al silencio y a la Presencia.

2. Entrar en la capilla del Sagrario, hacer una genuflexión pausada mirando al Sagrario, que nos haga conscientes de la Presencia. Ir al banco y arrodillarse.

3. Una vez de rodillas, antes de rezar ni de decir nada, mirar al Sagrario y percibir a Cristo: una lamparilla encendida, la puerta del Sagrario normalmente iluminada con un haz de luz potente. Mirar. La respiración debe estar ya calmada; seguimos de rodillas, sin cambiar de postura a cada instante...

4. Mirando al Sagrario, hacer primero un acto de presencia de Dios: "Señor, tú estás aquí... Tú me amas, me escuchas. Te adoro, Dios mío".

5. Luego, ya antes de iniciar la oración, invocar al Espíritu Santo que dirija la plegaria, ore en nosotros, ponga en nuestra boca lo que hayamos de pedir.

6. Entonces, tal vez, sentarse, despacio y sin movimientos bruscos, sino con recogimiento. Empezar a orar:

-unas veces, leer suavamente el Evangelio dos o tres veces, ver qué dice en sí mismo, imaginarlo, sentir la voz de Cristo y luego reflexionar para saber qué me dice a mí concretamente, ahora,

-otras veces, en lugar del Evangelio, las oraciones del Misal para la Misa de cada día, o un prefacio o la plegaria eucarística, imbuyéndonos de la oración de la Iglesia y haciéndola nuestra,

-otras, rezar despacio un salmo, dejando que cale en el alma, o emplear jaculatorias al ritmo sosegado de la respiración: "señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero", "¿A quién vamos a ir? tú tienes palabras de vida eterna", "Jesús, confío en ti", "Dios mío y mi todo"...

-otras, simplemente, hablar con Él, suavemente, en conversación amistosa, sobre lo que sentimos, vivimos, sufrimos y pedir gracia y luz.

Son los pasos normales. Pero, sobre todo, cuidar mucho la preparación y el inicio de la oración. A veces entramos en ella como elefantes en cacharrería, sin recogimiento ni haber pacificado el interior, nos ponemos nerviosos y tenemos que huir.

Además, cuando se está ante Él, se hace luz en el interior, y todo lo que hay en la conciencia sale a flote con claridad incomodando. Encararnos entonces lo mejor posible con la verdad de nuestra vida, dejando que el Señor hable o nos dé sentimientos o luces en el corazón.

Día Nacional del Enfermo


Invitación agentes de Pastoral de la Salud y a toda la Comunidad Católica de
la Arquidiócesis de Mendoza.

El  Domingo 11 de Noviembre Celebraremos La Santa Misa por los  Enfermos.

Todos los agentes de pastoral de la Salud
Y aquellos que en su función pastoral acompaña enfermos y sus familias

Parroquia Santiago Apóstol y San Nicolás
Peatonal Sarmiento 150
MENDOZA
11:30 horas



El Servicio Sacerdotal Nocturno de San Rafael cumple 25 años

Hemos recibido la siguiente invitación de nuestros hermanos de San Rafael, Mendoza. Una delegación de guardianes de Mendoza se ha unido a este hermoso festejo. Pedimos al Señor y a nuestra Madre Santísima los colmen de bendiciones y los fortalezca en su Fe, Esperanza y Caridad.

Queridos hermanos en Cristo y María Santísima de todos los Servicios Sacerdotales del país:

 
Hoy 1º de noviembre, festividad de Todos Los Santos, el Servicio Sacerdotal Nocturno de San Rafael, cumple 25 años de actividad ininterrumpida por Gracia del Señor.
 
Por tan grato como importante acontecimiento participaremos de la Santa Misa que a las 20.00 hs. se celebrará en la Catedral San Rafael Arcángel y será presidida por nuestro Obispo Diocesano Mr. Eduardo María Taussig.
 
En este recién inaugurado año de la fe, sería muy placentero que en esta fecha tan importante del calendario religioso y aniversario de uno de los movimientos laicos de la Diócesis, ojalá pudiésemos encontrarnos todos, pero ya que para muchos es imposible asistir por la distancia, los invitamos a que lo hagan espiritualmente elevando una oración por los sacerdotes y guardianes, que noche a noche están al servicio del Señor sirviendo a los que padecen en la enfermedad.
 
Un abrazo fraterno.
Jorge Rubén Yagüe
Guardián

Los Servicios Sacerdotales de Urgencia del país se reunieron en asamblea

Mar del Plata (Buenos Aires) (AICA): Durante los días 26, 27 y 28 de octubre se realizó en la Villa Marista de Mar del Plata la trigésima Asamblea Nacional de los Servicios Sacerdotales y Nocturnos de Urgencia de la República Argentina. Los participantes compartieron sus experiencias locales a fin de que sirvan de ejemplo para mejorar el servicio apostólico y se interiorizaron en asuntos de bioética. Monseñor Antonio Marino, obispo de la diócesis anfitriona, celebró el domingo la misa para los concurrentes. (De Mendoza concurrió nuestro Presidente, Eduardo Gobbi, acompañado por su esposa)



Del viernes 26 al domingo 28 de octubre, los 17 servicios sacerdotales de urgencia del país se reunieron en la Villa Marista de Mar del Plata para participar de la trigésima asamblea anual de la entidad, preparada con el lema “Tu fe te ha salvado”. Seminarios, charlas y conferencias sirvieron para reflexionar y compartir la tarea que desarrollan los laicos de todo el país.

En el primer espacio abierto a discusión, el presidente de la Federación de Servicios Sacerdotales y Nocturnos de Urgencia, Héctor Varela, comenzó a tratar los temas inherentes a la actividad que desarrollan los equipos de todo el país.

La asamblea elevó una terna de asesores eclesiales a consideración de la Conferencia Episcopal Argentina, para que acompañen a los integrantes en este servicio dirigido al enfermo, anciano o moribundo.

Después de recibir las cartas de salutación de todos los obispos propulsores del servicio en la Argentina, se recibieron los informes locales de cada diócesis: guardias constituidas, servicios efectivos, financiamiento y otras novedades generales de cada realidad diocesana. Los informes buscaron compartir las experiencias a fin de que sirvan como modelo para los demás y, de este modo, para mejorar su atención al prójimo.

Durante la jornada del sábado 27 se agotaron los temas que estaban programados en el orden del Día: las asambleas se extendieron desde las 9 a las 12 y desde las 15 a las 20, para luego participar de la misa en la capilla de la villa, presidida por los asesores eclesiales de Lomas de Zamora y Salta.

También hubo charlas y conferencias ofrecidas sobre el aborto, la eutanasia y la eugenesia. Durante la noche del sábado se llevó adelante la “gran cena de la amistad”, en la que se intercambiaron obsequios y placas conmemorativas.

El domingo al mediodía, el obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, presidió para los agentes del SSU la celebración eucarística en la catedral de san Pedro y santa Cecilia, de la ciudad balnearia. La misa fue concelebrada por el asesor eclesial de Lomas de Zamora y futuro viceasesor nacional, padre Jorge Schroëder, y saludó uno por uno a todos los guardianes presentes.

El retorno a las ciudades de origen se produjo el domingo después de una visita turística por la ciudad. Los organizadores informaron que quedó pendiente definir el lugar de encuentro para la asamblea de 2013, aunque se ratificó que será entre octubre y noviembre de ese año. La asamblea de 2014, en tanto, será en la ciudad de Mendoza. 

QUE IMPORTANTE ES LLEVAR UN SACERDOTE EN LOS ÚLTIMOS DÍAS DE UN MORIBUNDO

Compartimos con ustedes la siguiente reflexión que nos han enviado



Muchedumbres de almas en todas las generaciones se condenan por no querer poner nada de su parte en lo que a salvarse se refiere, y así, pasaron la vida tonta, como autómatas, envueltos en una apatía o desidia tal que su misma indiferencia le llevaron al abismo eterno, cuando hubiera sido muy fácil para sus almas salvarse.



Nunca nombraron el Santo Nombre de Jesús con amor. Nunca dieron gracias a Dios por sus bienes y su existencia. Nunca se preocuparon del sufrimiento ajeno y vivieron su vida tan personalmente que pasaron la misma sin hacer ni el bien, ni el mal, pero sin un ápice de fe. Yo, Jesús, os hablo.

De esas muchedumbres algunos se salvaron en el último instante al preocuparse sus familiares de darles la Unción de Enfermos y, con la gracia del Sacramento, en el instante final de su vida, hicieron que interiormente fijaran sus mirada en Dios Todopoderoso y le dijeran “perdón Dios Mío” ”ten misericordia de mí”.

Por eso, hijos Míos, hijos de Dios Altísimo, ved que importante es llevar un sacerdote en los últimos días de un moribundo, y sobre todo, en los últimos momentos, porque aunque haya pasado una vida baldía en lo que se refiere al Reino de los Cielos, si en el último instante vuelven su mirada a Dios, ese instante les puede cambiar el destino eterno, que ya luego Mi misericordia los purificará en el Purgatorio el tiempo que sea necesario, aunque si ofrecéis sufragios, indulgencias y sobre todo Misas, adelantareis la hora de la liberación de esas almas. Yo, Jesús, os hablo.

Mi Corazón Divino lo que más desea es que os salvéis, porque la eternidad no tiene fin, y una vez en ella, no se puede salir del estado en que entréis, sea dichoso o de reprobación. Así que hijos, llevad a vuestros enfermos y ancianos a los sacerdotes. Ayudadles para bien morir, no tengáis reparo, y si ellos no pueden ir porque están impedidos, llevadles al sacerdote a casa de en vez en cuando, pero antes preparadles vosotros para que lo reciban con alegría y no con rechazo o miedo. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos, amad en Mi Corazón a vuestros enfermos y agonizantes, no solo los atendáis físicamente. No os olvidéis de sus almas y encomendadlos a Mi Santa Madre una y otra vez. Yo, Jesús, os hablo y os bendigo.

La fe de los sacerdotes


Padre Miguel Lopez Dambola, Parroco de Santa Bernardita

La Epístola a los hebreos dedica un capítulo a alabar la fe de varios personajes del Antiguo Testamento. Son muchos los ejemplos de fe que el autor sagrado encuentra, tantos que debe afirmar: «Me faltaría tiempo si tuviera que hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los Profetas, que por la fe sometieron reinos, hicieron justicia, alcanzaron las promesas, cerraron bocas de leones, apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, curaron de sus enfermedades, fueron valientes en la guerra y abatieron ejércitos extranjeros». Y reconoce conmovido: «¡el mundo no era digno de ellos!» (Hb 11, 32-38).
¿Son solo ejemplos de la antigüedad, o los encontramos hoy? Pienso que en nuestros días podríamos citar muchos ejemplos de fe inquebrantable. Entre ellos destaca el de los sacerdotes. También ellos son campeones de la fe. Y a ellos se le puede aplicar que el mundo no es digno de ellos.
Porque ¿qué es, sino un ejemplo de fe, la vida entregada de tantos miles de sacerdotes que viven su vocación callada y silenciosamente sin esperar nada como compensación? ¿O el de esos sacerdotes que ejercen la caridad ante tantos necesitados, y a cambio reciben insultos o faltas de respeto en la calle sin que les importe demasiado? Muchos sacerdotes han visto flaquear a sus compañeros con los que quizá coincidieron en los mejores años de su seminario, pero eso les sirvió para hacer propósitos de mayor fidelidad a la gracia recibida de Dios. ¿Qué más ejemplos podría mostrar? Como le ocurrió al autor de la Epístola a los Hebreos, me faltaría tiempo para poner por escrito las virtudes de los sacerdotes.
Es cierto que hay sacerdotes que han traicionado sus compromisos ante Dios y la Iglesia, pero ello no hace sino aumentar el ejemplo de la fe de los demás sacerdotes (la inmensa mayoría) que son fieles a sus compromisos, a pesar de que reciben ante la opinión pública las salpicaduras de faltas que ellos no cometieron.
Podemos afirmar que el mundo no es digno de ellos: no es digno de tanta grandeza de ánimo, de tanta generosidad, de tanta entrega; y sin embargo, el mundo necesita sacerdotes. Necesita que haya hombres que administren los sacramentos, que hagan presente entre sus hermanos los hombres a Cristo en cada Misa, que consuelen a tantas almas destrozadas por el pecado y les otorguen el perdón en nombre de Dios. El mundo necesita a los sacerdotes y ellos lo saben. Por eso, seguirán en el mundo administrando los dones de Dios.
El mundo no es digno de los sacerdotes, pero ellos saben que no se debe a razones personales, sino a que ningún hombre es digno de recibir el don del sacerdocio. Ellos se sienten poca cosa. Pero esta consideración aumenta su fe recia, porque se sienten instrumentos de Dios, y saben que hacen mucho bien no por méritos propios sino por concesión gratuita de Él. Y piden cada día a Jesucristo ser más eficaces sin lucimientos personales, de manera que sea Dios quien aparezca.
Están en el mundo, aunque no pertenecen al mundo (cf. Jn 17, 14). Y son conscientes de que su misión es llevar al mundo la gracia de Dios. Saben que el mundo –no solo la entera humanidad, sino el pueblo o el barrio concreto donde ejercen su ministerio– no sería el mismo sin la presencia de los sacerdotes. Por eso no huyen ante los lobos que intentan arrebatar el rebaño.
Su meta no es el reconocimiento de los hombres, sino el cielo. Cuando Dios vuelva en su gloria y retribuya a cada uno por sus méritos, ellos serán exaltados. Entonces verán el fruto de su fe. Pero es justo que mientras llegue ese día los tengamos presentes.
Quien escribe estas líneas es sacerdote. Y se siente orgulloso de la fe de sus hermanos sacerdotes. Muchas veces me siento indigno de verme entre los demás sacerdotes, al ver la fe que ellos demuestran tener. Dios quiera que seamos fieles al don del sacerdocio.

Padre Pedro María Reyes Vizcaíno
Editor de iuscanonicum.org

Un gran misterio



Cuando se casaron debían tener más de treinta años. Fue un noviazgo rápido. Él había vivido mucho, se podría decir que era un hombre de mundo. Dedicado a pequeños negocios, ganaba lo suficiente para tener una vida desahogada. Era de temperamento fuerte, que con el tiempo fue empeorando, hasta convertirse en una persona de trato difícil. Llego un momento en que pocos, por no decir ninguno, lo aguantaban.
Ella venía de una familia acomodada. Había recibido muy buena formación humana y cristiana, que practicaba con sinceridad. Tenía una profunda vida de oración y de intimidad con Dios. Conoció a su marido después de una vocación frustrada, pero se había casado enamorada.
No tuvieron hijos. Unos negocios mal llevados los dejo casi arruinados. Con el paso de los años, la relación se hizo cada vez más difícil. Había desprecio y humillación. Ella quería vivir su fe. Él se tomaba a risa la religión, pensaba que era un engaño; algo ridículo; un cuento para niños. El sufrimiento que padecía aquella mujer era cada día mayor. Se planteó entonces abandonarlo. Pensaba que ya no podía aguantar más. Si lo hubiera hecho, ¿quién podría habérselo reprochado? ¿quién la habría condenado? Es más, posiblemente hubiera tenido toda la razón del mundo.
Sin embargo, no lo hizo. Y un día llegó la enfermedad. A él le detectaron un cáncer en estado avanzado y con metástasis. Quedaba poco tiempo. Llegó el momento de la verdad. Ella permaneció a su lado y lo cuidó con un cariño increíble. Aquello le abrió los ojos a aquel hombre. Se confesó y recibió la unción de enfermos. Cuando murió, en su rostro ya no había tristeza ni amargura. Había paz y felicidad. Se había encontrado de nuevo con Dios.
Alguna vez me he preguntado, ¿qué habría pasado si aquella mujer se hubiese marchado? No lo sabremos nunca. Si sabemos que decidió libremente quedarse, igual que un día, también libremente, prometió amor y fidelidad. Dios los había unido para que fueran de la mano al cielo. Ella era frágil, pero su amor y su entrega sacrificial, imagen de Cristo, fue más fuerte y redimió a un hombre que estaba perdido.
En el consentimiento matrimonial los novios se llaman con el propio nombre: ‘Yo, ... te quiero a ti, ... como esposa (como esposo) y me entrego a ti, y prometo serte fiel... todos los días de mi vida’. Semejante entrega obliga mucho más intensa y profundamente que todo lo que puede ser ‘comprado’ a cualquier precio. Doblando las rodillas ante el Padre, del cual proviene toda paternidad y maternidad, los futuros padres se hacen conscientes de haber sido ‘redimidos’. En efecto, han sido comprados a un precio elevado, al precio de la entrega más sincera posible, la sangre de Cristo, en la que participan por medio del sacramento[1].
Padre Andrés Martínes Esteban 


[1] Juan Pablo II, Carta a las familias 11.

El Dolor y el Valor de la Vida


Curiosamente es natural a la Vida la Muerte y el Dolor, sin embargo nuestra Sociedad evita la evidencia más allá que sus implicancias. Clara manifestación de esto son los Cementerios Parque que atenúan el dramatismo de la pérdida de los Seres queridos, o los Asilos de Ancianos que al igual que las poblaciones marginales son establecidos en la periferia de nuestro entorno inmediato. Pareciera que el Dolor no tiene un sentido, que ocultarlo, maquillarlo es la mejor forma colectiva para que desaparezca. Pero el Dolor no desaparece, la gente muere, sufre, hay pobreza, hay injusticia. Nos enfrentamos a entender el sentido del Dolor, no sólo desde la resignación sino también desde nuestra capacidad para acoger al que lo sufre, para mitigar sus verdaderas causas, para expresar en plenitud nuestra dignidad humana.

El Dolor que sufrimos permite comprender el Dolor que sufren los demás, esto mismo es en parte alivio del otro a quien se acompaña desde un mismo lugar y no desde la vereda de enfrente. Hay por cierto un sentido positivo que se verifica en la empatía y la solidaridad que desde las raíces mismas del sufrimiento una sociedad puede desarrollar, por el contrario estigmatizar esta realidad, ocultarla nos convierte en una Sociedad cada vez más individualista y hedonista que establece una ficción de felicidad.

El equilibrio en esta ecuación está dado por cómo hacemos legítimamente que el Dolor entre en nuestra Vida, adquiera un sentido, entendamos que es nuestro deber ir a la causa de él y acompañemos a los que sufren. Cuántas veces hemos valorado a nuestra familia y amigos en medio de pérdidas y angustias, cuántas veces nos hemos conmovido y actuado para reparar o tan sólo estar al lado de quien desprovisto de salud nos pide auxilio.

El ejercicio en sociedad del Hombre implica reconocerse y reconocer a otros, nos lleva a entender y querer, a usar nuestra inteligencia y darnos cuenta de nuestra libertad. Como seres inteligentes y libres descubrimos que existe un bien comunicable a todos y que no se agota en si mismo por cuanto finalmente trasciende y da forma a la Dignidad Humana, ella es la antesala de la felicidad, no entendida como una expresión de mera alegría sino como aquélla que nos hace plenos en nuestra naturaleza.

Reconocemos la Dignidad Humana en nosotros y en los demás pero no somos su dueño, nos trasciende y en consecuencia no podemos darla ni privarla sino que todos somos parte de ella. En este mismo sentido y aun comprendiendo el inmenso dolor físico que sufren los enfermos en condición terminal, no es lícito privarlos de la vida, ni aún por su voluntad o por compasión ya que este Derecho está vinculado inexorablemente a la Dignidad Humana y como valor trascendente no nos pertenece.

Desde luego entonces no puede hablarse del Derecho a la muerte, pues no sobreviene un Derecho ante algo evidente: Todos vamos a Morir. Por lo tanto el Derecho a la Muerte no puede argumentarse como contraposición al Derecho a la Vida, no es equivalente, el último es un Derecho el primero solo consecuencia de existir. También se reviste de un Derecho a la Muerte digna como pretexto de privar del dolor al paciente y su entorno, pero sabiendo que no es un derecho, la dignidad de la muerte no supera el Derecho a la Vida sino que se le subordina.

Cabe ahondar que aún entendiendo la legitimidad ética de privar de medios artificiales para prolongar la Vida o la utilización de analgésicos y calmantes, no puede aducirse el Dolor como fuente de indignidad y razón fundamental para el Homicidio o suicidio asistido. Tampoco lo es la expresión de voluntad pues el afectado está claramente en una condición en que el ejercicio de su libertad es limitado envuelto en los efectos del sufrimiento propio y de su grupo familiar y acompañado la mayor parte de las veces por depresión o angustia.

La Eutanasia en una sociedad es la manifestación más clara de un deterioro progresivo de la lucha por hacer de nuestro mundo un espacio de solidaridad. Es la respuesta fácil para no hacerse cargo de mitigar con legitimidad el dolor y nutrir de verdadera compasión el acompañamiento en este proceso. Con eutanasia nuestros biólogos no tendrán incentivos para investigar, buscar soluciones para apoyar la buena muerte, o para evitar enfermedades terminales, los hijos no descubrirán la grandeza de su amor y la gratitud hacia sus padres débiles y enfermos, nosotros no nos sentiremos queridos precisamente en las peores circunstancias, tomaremos una decisión irreversible en medio de la privación de nuestra voluntad. Es pertinente recordar los primeros antecedentes apologéticos de la Eutanasia en 1920 cuando Hoche y Binding establecen el derecho de matar aquellos que su vida ya no tiene “valor” en el libro "La destrucción de la vida carente de valor", en que pregonan la economía de la muerte de aquéllos que definieron “parásitos a la sociedad” antecedente angular de la Eugenesia Nazi.

Comprendiendo la necesidad de seguir avanzando en cómo ayudamos al buen morir, con afecto, compañía pero también con una ortotanasia, ética, que mitigue con legitimidad el dolor físico, debemos estar conscientes que la eutanasia es en si misma una contradicción una mentira desde su etimología hasta su finalidad.

Finalmente un último comentario desde mi convicción como Cristiano, más allá de la ética que todos compartimos como Seres Humanos. Su Santidad Juan Pablo Segundo dijo''la verdadera compasión nos lleva a compartir el dolor del otro, no a matar a la persona cuyo sufrimiento no podemos soportar'' (EV 66). Qué haría el buen samaritano en nuestro tiempo al lado del afligido o del moribundo. Observo una implicancia adicional de la Eutanasia al hipotecar la salud espiritual por una muerte rápida y en apariencia indolora, en perspectiva de vida eterna sin duda me parece que es un precio enorme.



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El Padre Vladimiro partió a la Casa del Padre


En el día de Nuestra Señora de los Dolores (15/09/12), el Padre Vladimiro Rossi, a la edad de 89 años nos dejó. 40 de esos años los dedicó a acompañar a los jóvenes mendocinos en los retiros conocidos como Oasis. 

“Vladi”, como lo llamaban los chicos, llegó a Mendoza proveniente de Italia en el año 1976 y al poco tiempo ya estaba trabajando codo a codo con los precursores del Movimiento Juvenil. El padre incluso fue distintinguido por el ex vicepresidente Julio Cobos en el 2010 con la distinción Domingo Faustino Sarmiento, del Senado de la Nación., y en el 2006 había recibido otra distinción como Ilustre Educador de Mendoza.

En una entrevista con Diario Uno, Rossi explicaba que se inclinó por la vocación religiosa, por que "cuando era niño vivía al lado de una iglesia. El cura era muy amigo mío y desde muy chico ejercí como monaguillo. Todo lo que el cura hacía yo lo imitaba; me disfrazaba de cura en casa, jugaba a hacer la misa. A los 11 años había entrado al seminario. En 1947, después de la Segunda Guerra Mundial, mi familia emigró a la Argentina. A mí me quedaba un año para graduarme, pero decidí venirme también y terminé mi formación aquí".
Él mismo reconocía tener alma de maestro y nunca dudó del camino que eligió: "Soy el hombre más feliz del mundo, porque pude seguir mi vocación", señaló cada vez que le preguntaron si estaba satisfecho con su elección de vida.
Desde el Servicio Sacerdotal Nocturno, agradecemos su entrega pues muchos años también trabajó con nosotros por la noches acompañando a los que más sufren y llevándoles al Señor. Que Nuestra Señora de los Dolores, que quiso llamarte en su día, te cobije eternamente junto a Jesús, Nuestro Señor. Gracias a Dios por habernos permitido conocerlo y servirte a su lado.

Subcomisión Damas


Las esposas, madres, novias y toda la familia de los guardianes, son un importante apoyo espiritual para los guardianes del Servicio Sacerdotal Nocturno de Mendoza. Ellas con su oración y esfuerzo nos acompañan cada noche. Les presentamos a la Subcomisión Damas del SSN Mza.

 
Era el 15 de agosto del  año 1954, día de Nuestra Madre  de los Cielos, y  bajo la prelatura de Monseñor  Alfonso María  Buteler; con la dirección espiritual del párroco de San José, Presbítero  Mario Donatti y como organizador y primer presidente de este Servicio, el guardián  Alejandro Amoretti, quedó inaugurada esta misión  del Servicio Sacerdotal Nocturno de la Diócesis de Mendoza  que con el transcurso del tiempo y con la ayuda de nuestro Señor sigue creciendo en distintos puntos del país.” (Textual cuadernillo  Bodas de Oro SSN – Año 2004).
Este fue el inicio de una gran obra de nuestra Iglesia destinada a llevar a los enfermos espirituales y físicos  el auxilio de “la luz que el Señor deja encendida por las noches”.


Así como las mujeres siempre estuvieron presentes en el camino de Jesús y fueron elegidas para proclamar la noticia de la Resurrección, así se hicieron presentes en el Servicio Sacerdotal Nocturno  para acompañar a sus esposos, hijos y demás familiares en este camino del amor al hermano necesitado. Esta misión de apoyo se concretó  en 1988:

En la Ciudad de Mendoza a doce días  del mes de mayo de 1988, en la sede del Servicio Sacerdotal Nocturno, se reúne un grupo de esposas de guardianes y  ex guardianes del Servicio, para constituir la Sub Comisión de Damas de dicha institución. Después de considerar  esta posibilidad, se decide redactar una declaración de objetivos y fines.”

Así  reza el Acta N° 1  de la primera reunión de las esposas  de los guardianes del Servicio Sacerdotal Nocturno de Mendoza,  las que el  26 de mayo de 1988 se constituyen en comisión y eligen sus autoridades:

Presidente:   Pascuita de Del Pópolo.
Secretaria:    Elena de Pelliza.
Tesorera:      Chiquita de Rosta.
Vocales:        Alba de Cacciaguerra -  Nelly de Morgani - Marta de Costa -  Isabel de Jalil -                        Pirucha de Nahman -  Ángela de Mansuino  -  Norma de Bermúdez - Teresita de Ortega.


Con el fin de colaborar con los guardianes, tanto en el aspecto espiritual como en el material, consideran la posibilidad de:

·        - Promover la asistencia de los guardianes, sus esposas y familiares a una Misa mensual;
·        - Organizar: retiros – charlas – meditaciones y lecturas;
·       -  Colaborar con la comodidad y funcionalidad de la sede del servicio;
·        - Fijar una cuota mensual para las señoras de la comisión.  
“El 11 de mayo de 1989 la Sub Comisión procede a la lectura de su Estatuto. El mismo es elevado a la Comisión Directiva y luego a Monseñor  Rubiolo para su aprobación. El 22 de mayo es considerado y aprobado por la Comisión” (Acta N° 21).
Con esta breve reseña, queremos hacer conocer el origen y el por qué de la Sub Comisión de Damas del Servicio Sacerdotal Nocturno de Mendoza.

El próximo año estaremos compartiendo los primeros 25 años de perseverancia, durante los cuales  y siguiendo los objetivos que se propusieron las integrantes de la 1° Comisión,  continuamos acompañando a nuestros esposos en esta opción pastoral que noche a noche hacen realidad.

Dando cumplimiento al Estatuto que nos organiza, renovamos nuestras autoridades cada tres años. Esto se realiza el mismo día de la Asamblea Anual del S.S.N., con las damas que participan voluntariamente de la misma, realizándose la elección pertinente para las  funciones de: presidente, vice presidente, secretaria, tesorera, vocales titulares y suplentes.


En esa Asamblea, además de firmarse el Acta correspondiente, se presenta el Balance Anual, entregándose una copia al Sr. Obispo  y  otra a la Comisión del Servicio. Además se recibe la visita de Monseñor y del Asesor Espiritual quienes se interiorizan de lo trabajado durante el último año, reflexionando sobre la actualidad y necesidad de este acompañamiento.

Durante todos estos años, múltiples han sido las actividades realizadas, muchas veces en silencio, otras acompañando activamente a la Comisión, a saber:

ü     -  Reuniones periódicas;
ü     Participación en la Misas mensuales del servicio;
ü      Participación en el programa del  S.S.N. “Cristo Peregrino” en radio Murialdo;
ü    Asamblea Anual: realización de nuestra  Asamblea y colaboración con la Comisión Directiva;
ü   Encuentros Nacionales de Servicios Sacerdotales:  acompañamiento, regalos al Servicio anfitrión y suvenires a los participantes;
ü   Realización de bingos y rifas para recaudar fondos;
ü    Compra de elementos de necesidad para el servicio (sábanas, colchones, toallas);
ü    Aporte de rosarios, estampitas y oraciones  para entregar en cada noche a los enfermos;
ü    Colaboración en eventos  organizados por la Comisión Directiva del SSN.

Es nuestro deseo continuar en este camino de acompañamiento y para ello nos proponemos, bajo la guía y protección de Nuestra Madre María, ser el apoyo permanente del servicio, incorporando nuevas integrantes para que la misión tenga continuidad a través de los años y que nunca decaiga la fe, la esperanza y el amor por este trabajo que tiene como fin último llevar el auxilio a nuestros hermanos enfermos.

“El Señor nunca te abandona, siempre está contigo. Y muchos hombres y mujeres son sus puentes” 

Sub Comisión de Damas S.S.N.
Mendoza, agosto 2012

(Agradecemos a Dalinda, esposa de Víctor, guardián del día 14, por hacernos llegar en nombre de la Subcomisión Damas esta hermosa nota)