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Día delNiño por Nacer, una jornada de la dignidad humana


Mensaje de monseñor Oscar Sarlinga, obispo de Zárate-Campana, en la Jornada del Niño por Nacer (23 de marzo de 2012)

Queridos hermanos y hermanas:
Como hemos venido haciéndolo desde años, celebramos la Jornada del Niño por Nacer, esta vez en vísperas del 25 de marzo, en la iglesia co-catedral de la Natividad del Señor, junto con la Legión de María y la delegación de Pastoral de Juventud y la Delegación de Misiones. Nos alegramos de la participación diocesana, en la cual destacan las familias, para esta festividad de la Anunciación a María Santísima por parte del arcángel, la cual nos manifiesta el “gesto divino”, como otras veces lo hemos llamado, de la pura gracia y la respuesta purísima de parte de la Virgen: el “Sí” que nos dio la redención, haciendo posible para nuestra humanidad el inefable misterio de la Encarnación, por obra del Espíritu Santo.
En diversas naciones, por disposición de las Conferencias Episcopales, y en nuestro país también a norma de ley, se celebra esta Jornada, que es en última instancia la Jornada de la dignidad humana, en visión complexiva que nos transmite el Concilio Vaticano II en su constitución Gaudium et spes, a saber, que «es la persona humana la que hay que salvar, y es la sociedad humana la que hay que renovar (…) el hombre concreto y total, con cuerpo y alma, con corazón y conciencia, con inteligencia y voluntad»[1].
Con renovado amor por todos nuestros hermanos y hermanas, y en especial para con quienes sufren, y también con alegría interior, renovamos asimismo nuestra conciencia acerca de nuestro derecho y deber moral de respetar, promover, defender, la dignidad de vida humana en todas sus fases, desde la fase del niño por nacer hasta la del anciano y el muriente. Quisiéramos destacar, con una mirada prospectiva y, desde ese punto de vista, profética, que lo plenamente humano que se refiere a la dignidad de la vida humana naciente posee a la vez una dimensión en la cual dicha plena dignidad de la vida humana resplandece en lo cristiano, pues Él, el Hijo de María, el Hijo del Altísimo, es nuestro Hermano Mayor, nuestro Guía y también “médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, que ha querido que su Iglesia continuase, en la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y de salvación[2].

«Amando hasta el final»


Al final del año 2011, según la costumbre, la Agencia Fides publico una lista de los agentes de pastoral que perdieron la vida de forma violenta en los últimos 12 meses. De la información recogida, en el año 2011 fueron 26 los agentes pastorales asesinados, uno más que el año pasado: 18 sacerdotes, 4 religiosos, 4 laicos.

Jornada de Oración y Ayuno por los Misioneros MártiresPor tercer año consecutivo, con un número extremadamente grande de agentes pastorales asesinados, encabeza la lista AMERICA, bañada por la sangre de 13 sacerdotes y 3 laicos. La sigue ÁFRICA, donde fueron asesinados 6 agentes de pastoral: 2 sacerdotes, 3 religiosas, 1laico. Después ASIA, donde fueron asesinados 2 sacerdotes, 1 religioso, 1 laico. Por último, en Europa, fue asesinado un sacerdote.

Algunos fueron víctimas de la violencia que combatían o de la voluntad de ayudar a los demás poniendo en segundo lugar su propia seguridad.
Incluso este año, muchos han muerto en intentos de robo o secuestros que terminaron mal, sorprendidos en sus casas por bandidos o jóvenes rezagados que calvez habían ayudado en el pasado, en busca de botín fácil. Otros fueron eliminados debido a que, en nombre de Cristo sobrepusieron el amor al odio, la esperanza a la desesperación, el diálogo a la oposición violenta, el derecho al abuso.
En el día de la fiesta litúrgica del mártir Esteban, el 26 de diciembre, el Papa Benedicto XVI recordó en el Angelus: "Al igual que en los tiempos antiguos, hoy la adhesión sincera del Evangelio puede exigir el sacrificio de la vida y muchos cristianos en diversas partes del mundo ocasionalmente están expuestos a la persecución y el martirio. Sin embargo, el Señor nos recuerda que, «el que persevere hasta el fin será salvado» (Mt 10:22)".
Aunque son escasos los datos biográficos de estos hermanos y hermanas asesinados, ellos profesaban "una adhesión sincera al Evangelio" no sólo con palabras, sino con el testimonio de su vida, en situaciones de sufrimiento, la pobreza, la tensión, la degradación, la violencia ... sin discriminación de raza, casta, religión, con el único objetivo de anunciar a Cristo y su Evangelio, para hacer realidad el amor del Padre y para promover íntegramente al hombre, a cada hombre.

Toda vida humana es sagrada desde su concepción hasta su término natural

Ante el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación por aborto no punible en caso de violación

Toda vida humana es sagrada desde su concepción hasta su término natural, reafirmamos los obispos de Cuyo ante el reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Es sagrada, por tanto, la vida de la mujer que ha sufrido una violación sexual; una grave lesión a su dignidad de persona.

Es sagrada también la vida del niño que es fruto de una violación.

Una mujer que ha sido violada merece comprensión y acompañamiento. Su herida, sin embargo, no se cura con una injusticia mayor como es el aborto.

Cuando la vida del más indefenso es relativizada, todo el cuerpo social se pone en peligro. El aborto es una derrota de todos. Aunque llegue a ser legal, siempre será una grave injusticia y una ofensa a Dios.

San Luis, 15 de marzo de 2012

José María Arancibia, arzobispo de Mendoza
Alfonso Delgado, arzobispo de San Juan
Eduardo MaríaTaussig, obispo de San Rafael
Pedro Daniel Martínez, obispo de San Luis
Sergio Buenanueva, obispo auxiliar de Mendoza


Tener sacerdotes mañana es cuestión de vida o muerte

¡ Si lo sabremos los guardianes de nuestro querido Servicio Sacerdotal ! Debemos rezar porque el Señor envíe más cosechadores a la mies. Debemos rezar por nuestros Sacerdotes, por nuestros Seminaristas del Seminario Arquidiocesano de Mendoza y por las Vocaciones Sacerdotales. Sin Sacerdotes que administren la Unción de los Enfermos, el Servicio Sacerdotal Nocturno 
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SEVILLA, 07 Mar. 12 / 02:37 pm (ACI/Europa Press).- El Arzobispo de Sevilla (España), Monseñor Juan José Asenjo, ha reconocido que el Seminario Metropolitano de la ciudad, "una pieza insustituible de la vida diocesana" es la niña de sus ojos pues, a su juicio, tener sacerdotes mañana es "vital" para la Iglesia, es decir, "una cuestión de vida o muerte".

En rueda de prensa para presentar la celebración del Día del Seminario en la capital andaluza, el Prelado ha asegurado que el Seminario Metropolitano de Sevilla es una de las instituciones "más importante" en la arcquidiócesis. "Nos jugamos el futuro de la Iglesia", ha subrayado.

En este sentido, ha recordado las palabras del Papa Pío XI cuando señalaba que los seminarios tenían que ser "la niña de los ojos del Obispo". "Para Asenjo el Seminario de Sevilla es la niña de sus ojos", ha asegurado.

"Tener sacerdotes mañana es vital, una cuestión de vida o muerte", ha afirmado, así como poder "prestar sacerdotes" a otras diócesis en España o en la "Iglesia universal".

En este sentido recordó que hace 20 años Andalucía era "la que tenía que pedir sacerdotes a la meseta española como pasaba en Málaga, Almería o Huelva" y, sin embargo ahora, la comunidad andaluza es la que envía sacerdotes a la mitad superior de España y a la Iglesia universal.

La arquidiócesis de Sevilla ha enviado dos presbíteros a Perú, en concreto a la selva de Moyobamba, que "podrían no ser los primeros, pues el Seminario hispalense está abierto a las necesidades de la Iglesia universal". Además, este verano, según ha adelantado, un grupo de seminaristas vivirán "una experiencia misionera" en este lugar de América del Sur.

El Señor está presente y escucha, aun en la oscuridad del dolor


VATICANO, 07 Mar. 12 / 10:43 am (ACI/EWTN Noticias).- En la catequesis de la audiencia general de hoy, dedicada al tema del silencio de Jesús, el Papa Benedicto XVI señaló que el silencio interior y exterior es imprescindible para abrir la profundidad del ser de cada uno a Dios, que siempre acompaña especialmente en la oscuridad del dolor.

En la última de las catequesis dedicadas a la oración y ante unas 10 mil personas en la Plaza de San Pedro, el Papa dijo en español que el tema de hoy es "la dinámica de la palabra y el silencio, que marca toda la oración de Jesús, y concierne también a nuestra vida de plegaria en dos direcciones".

"La primera es la disposición para acoger la Palabra de Dios. Es necesario favorecer el silencio interior y exterior para que dicha Palabra pueda ser escuchada. Con frecuencia, los Evangelios nos presentan al Señor que se retira solo a un lugar apartado para orar".

El Papa dijo luego que "el silencio tiene la capacidad de abrir en la profundidad de nuestro ser un espacio interior, para que Dios habite, para que permanezca su mensaje, y nuestro amor por Él penetre la mente, el corazón, y aliente toda la existencia".

En segundo lugar, continuó, "en nuestra oración nos encontramos ante el silencio de Dios, en el que puede advertirse un sentido de abandono o la sensación de que Él no nos escucha, ni responde. Pero este silencio, como le sucede a Jesús, no es señal de ausencia".

"El cristiano –indicó el Papa– sabe que el Señor está presente y escucha, aun en la oscuridad del dolor, del rechazo y de la soledad. Jesús nos asegura que Dios conoce nuestras necesidades; nos conoce en lo más íntimo y nos ama. Y esto debe ser suficiente".

En la catequesis en italiano el Papa describió la experiencia de Jesús en la cruz, en la que el Hijo de Dios es obediente también en el silencio.

"La cruz de Cristo no sólo muestra el silencio de Jesús como su última palabra al Padre, sino que también revela que Dios habla a través del silencio (…) Continuando en la obediencia hasta el último aliento de vida, en la oscuridad de la muerte, Jesús ha invocado al Padre. A Él se ha confiado en el momento del pasaje, a través de la muerte, a la vida eterna".

Con la misma caridad y ternura que Cristo


El recordado Papa Juan Pablo II se refirió en incontables oportunidades al misterio del dolor y la enfermedad durante su pontificado. Les acercamos hoy un extracto de lo que dijo en la audiencia general del 15 de junio de 1994 respecto a la "Eficacia apostólica de la enfermedad en la perspectiva de la fe y de la salvación". Recordamos con cariño y admiración cuando, mientras muchos pensaban que iba a dimitir de sus funciones por su enfermedad, el decía "Cuando Cristo se baje de la Cruz, entonces yo renuncio a mi Pontificado".

En efecto, en la perspectiva de la fe, la enfermedad asume una nobleza superior y manifiesta una eficacia particular como ayuda al ministerio apostólico. En este sentido la Iglesia no duda en declarar que tiene necesidad de los enfermos y de su oblación al Señor para obtener gracias más abundantes para la humanidad entera. Si a la luz del Evangelio la enfermedad puede ser un tiempo de gracia, un tiempo en que el amor divino penetra más profundamente en los que sufren, no cabe duda que, con su ofrenda, los enfermos se santifican y contribuyen a la santificación de los demás.
Eso vale, en particular para los que se dedican al servicio de los enfermos. Dicho servicio, al igual que la enfermedad, es un camino de santificación. A lo largo de los siglos, ha sido una manifestación de la caridad de Cristo, que es precisamente la fuente de la santidad.
Es un servicio que requiere entrega, paciencia y delicadeza, así como una gran capacidad de compasión y comprensión, sobre todo porque, además de la curación bajo el aspecto estrictamente sanitario, hace falta llevar a los enfermos también el consuelo moral, como sugiere Jesús: «estuve enfermo y me visitasteis» (Mt 25, 36).
Todo ello contribuye a la edificación del cuerpo de Cristo en la caridad, tanto por la eficacia de la oblación de los enfermos, como por el ejercicio de las virtudes en los que los curan o visitan. Así se hace realidad el misterio de la Iglesia madre y ministra de la caridad. Así la han representado algunos pintores, como Piero della Francesca: en el Políptico de la misericordia, pintado en 1448 y conservado en Borgo San Sepolcro, representa a la Virgen María, imagen de la Iglesia, en el momento de extender su manto para proteger a los fieles, que son los débiles, los miserables, los desahuciados, el pueblo, el clero y las vírgenes consagradas, como los enumeraba el obispo Fulberto de Chartres en una homilía escrita en el año 1208.
Debemos esforzarnos por lograr que nuestro humilde y afectuoso servicio a los enfermos participe en el de la Iglesia, nuestra madre, cuyo modelo perfecto es María (cf. Lumen gentium, 64-65), para un ejercicio eficaz de la terapia del amor.