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Como NO explicar a los niños sobre la muerte de un abuelito

Simpática nota del Padre Jorge González, de España, ante la ocurrencia de algunos padres al explicar a sus hijos la muerte de un abuelito. Para reflexionar.


Me contaron una anécdota de esas que te hacen afirmar que no somos más bobos por falta de entrenamiento.
Pues resulta que una familia sufrió la muerte de un abuelo. A ver cómo explicas al niño pequeño lo que ha ocurrido. Los creyentes lo tenemos facilito: creemos en la vida eterna y contamos a los niños que se ha ido al cielo, que se lo ha llevado Jesús, que ya está con Dios y con María. Los no creyentes supongo que les dirán que la vida de todos acaba alguna vez y que hay que aceptar esa realidad de la condición humana. Hasta aquí todo correcto: creyentes y no creyentes responden así.
En el caso que nos ocupa, la familia del abuelo recién fallecido no era creyente, pero por lo visto se les hacía duro decir al niño que se acabó lo que se daba. Así que el padre le contó muy solemnemente que el abuelo se había ido a vivir con los marcianitos.
Amos a ver si nos aclaramos. En la vida uno puede ser creyente católico, budista, musulmán, Hare Krisna, Testigo de Jehová, agnóstico, ateo o incluso del alcoyano. Nada que objetar. Lo único que no puede ser es bobo, bobo solemne, bobo con balcones a la calle, repostero, escudo y diploma de honor.
De manera que uno no cree en Dios y para hablar de la vida y de la muerte tiene que echar mano de los marcianitos. No crees en Dios pero crees en los extraterrestres, Supermán, tres marcianos, ET y la guerra de las galaxias. Claro, luego te viene esta gente y te acusan de creer cosas inverosímiles. Tócate los pies, tía Pascuala.
El niño, con el abuelito recién fallecido, está deseoso de tragar todo lo tragable con tal de quedarse en paz. Pues se admiten marcianitos como animal de compañía del difuntoabuelito. Pero claro, aquí en cuanto pasen dos días, el niño, que esperemos salga algo más espabilado que su padre, se preguntará qué milonga le soltaron y por qué le tienen que andar engañando de esa manera. Con un poco de suerte al chavalillo le advirtieron desde que era un bebé cómo se hacían los niños y que de cigüeña nada, porque a los niños hay que explicarles las cosas como son desde pequeños, pero de la muerte tararí que te vi.
Así que con los marcianitos el abuelo. Eso parece, y el padre en Babia y la madre en las Batuecas. Está claro que en cuanto dejas de creer en Dios acabas creyendo en cualquier cosa, hasta en el platillo volante donde el abuelito a los mandos echa carreras con el mismo Yoda.
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Padre Jorge Gonzalez Guadalix: Sacerdote diocesano de Madrid. Se presenta y se define como cura. Licenciado en teología pastoral, lleva más de treinta años ejerciendo su ministerio en parroquias de la diócesis, algunos de ellos como párroco rural. Arcipreste varias veces, ha pertenecido por dos legislaturas al consejo presbiteral de Madrid y al consejo diocesano de pastoral. 
Como añadido a su labor de párroco ha hecho un poco de todo: coordinador de pastoral de un colegio de más de dos mil alumnos, director espiritual de un gran colegio mayor, profesor de religión, profesor de teología pastoral... internauta y bloguero por libre y desde ahora en Infocatólica . 
Si quieren ponerse en contacto con él:parroquiamogas@telefonica.net

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