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3 mil jinetes con montura para el “gaucho” beato


Alrededor de 3000 jinetes con sus respectivas monturas estarán presentes en la beatificación del padre José Gabriel del Rosario Brochero, el “sacerdote gaucho” que será elevado a los altares el 14 de septiembre. Dio noticia de ello Alver Metalli, en su blog “Terre d'America”. El rito se llevará a cabo en el «país natal de la provincia de Córdoba, que lleva el nombre del futuro beato».
  
La causa de beatificación fue abierta en 1968, «en 2004 subió el primer peldaño con Juan Pablo II que lo declaró venerable y el 20 de diciembre de 2012 subió el segundo, con Benedicto XVI que firmó el decreto de beatificación, para concluir con Papa Francisco». Así, a 45 años de distancia, los argentinos esperan la proclamación del “Cura gaucho” justamente mientras como sucesor de Pedro se encuentra uno de sus compatriotas. Las autoridades del lugar de la celebración indicaron que «se estima la llegada de 18 mil coches, 1.200 autobuses y... 3000 jinetes con sus respectivos caballos desde las provincias más septentrionales de la Argentina». También fue anunciada la presencia de la presidenta Crsitina Fernández. Metalli definió todo ello como «un espectáculo que conoce muy bien Papa Francisco y que no podrá sorprender al cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, que será su representante».

El Padre Brochero nació en Villa Santa Rosa (departamento río primero), en la provincia de Córdoba, en 1840. Fue el cuarto de diez hermanos. A los 16 años entró al seminario y una década más tarde celebró su primera misa. Dedicó su vida a ayudar a los enfermos y a los moribundos, en particular durante la epidemia de cólera que azotó Córdoba en 1867. Edificó Iglesias, capillas y escuelas. Abrió caminos por los montes. La gente comenzó a llamarlo “Cura gaucho” porque sabía cabalgar y llegaba con su montura a los rincones más recónditos de su diócesis para llevar la palabra de Dios. Perdió la vista y el oído a causa de la lepra. Antes de morir dijo: «Ahora tengo ya los aparejos listos pa’l viaje». Sus ojos se cerraron para siempre el 26 de enero de 1914 en Villa Tránsito.


Los obispos argentinos, indicó Metalli, anunciaron la beatificación de Brochero y dijeron que el “cura gaucho” era un sacerdote que llevó durante toda su vida el olor de su rebaño. «No fue un cristiano triste», escribieron, «conocía la alegría que viene de Jesús y quería contagiar a todos. Brochero nos impulsa, como bautizados, a ir a las fronteras, para que la unción llegue a todos, incluso a las periferias, allí en donde nuestro pueblo fiel más la espera».


«El milagro con el que Brochero será proclamado beato», expòicó Metalli, «tiene que ver con un niño que sufrió un gravísimo accidente de tránsito en el año 2000 y se curó por la intercesión de Brochero. Pero el delegado argentino para las causas de los santos –prosigue–, el obispo de Cruz del Eje, Santiago Olivera, reveló que se está examinando un segundo caso, el de otro niño de Córdoba que permaneció durante diez minutos bajo agua y sobrevivió mientras lo llevaban en ambulancia y sus padres rezaban al sacerdote Brochero». Así, si la «junta médica vaticana que está examinando el caso la juzga una curación milagrosa, se abriría el camino hacia la santidad para el sacerdote».

Vatican Insider

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