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Morir es el momento más importante de nuestras vidas

Juan José Valverde, oncólogo y experto en bioética, presenta su libro: "Completar la vida”.

Con una experiencia de más de veinte años en la asistencia sanitaria a los enfermos oncológicos y sus familiares, Juanjo Valverde explica en HUMANIZAR las "entrañas" de "Completar la vida. Primeros pasos en el camino del buen morir", editado por Sal Terrae y el Centro de Humanización de la Salud.

¿Por qué este libro? ¿Y por qué ahora?

Hoy más que nunca vivimos apartados de la muerte. Al no pensar en la muerte como algo natural e inevitable que forma parte de nuestras vidas, nos perdemos una parte muy importante de la vida, la que se relaciona con nuestra conciencia de finitud, con la búsqueda del sentido y la apertura a la trascendencia. Cuando llega el final de la vida, estamos desprevenidos, nos resistimos, luchamos y nos quedamos instalados en la pérdida y la frustración, en lo que no hemos hecho o en lo que nos queda por hacer.

El resultado final son unos altos niveles de sufrimiento... Entonces, acudimos a la técnica médica para que nos solucione el problema. Y la técnica médica ofrece tratamientos novedosos, complicados estudios diagnósticos que a veces sólo consiguen prolongar lo inevitable…

Si aprendemos a superar el dualismo vida/muerte, a considerar el proceso de morir como una parte esencial de nuestras vidas, como algo que podemos preparar, como una oportunidad para conseguir logros positivos y tomar decisiones sobre cómo queremos morir, conseguiremos reducir de manera significativa los niveles de sufrimiento cuando tengamos que afrontar el final de nuestros días. Éste es el objetivo principal del libro: aportar recursos o ideas que ayuden a que cada persona participe y prepare de manera consciente su particular proceso de morir.

El libro está dividido en partes con objetivos concretos…

El libro tiene dos partes diferenciadas. En la primera, presentamos una serie de ejercicios para facilitar la comprensión del proceso de morir. Cuando pensamos en la muerte, suele ser con los significados negativos de fracaso, pérdida, alto sufrimiento, peligro… Desde esta perspectiva temerosa, la muerte solo es algo malo que tenemos que evitar para protegernos. Sin embargo, el proceso de morir también lleva asociados otros significados que no son tan negativos.

Estos significados positivos son los que permiten una buena preparación de nuestra muerte y un buen acompañamiento cuando asistimos a otras personas en sus últimos días de vida. En la segunda parte del libro, planteamos diferentes situaciones clínicas en el final de la vida y las opciones disponibles para aliviar al máximo el sufrimiento en cada una de esas situaciones

No faltan alusiones a los conflictos éticos, como la sedación paliativa, la retirada de los medicamentos, el rechazo a la alimentación o hidratación…

El proceso de morir es probablemente el momento más importante y significativo de nuestras vidas. Ante todo, debemos respetar y ayudar a que cada persona viva los últimos días de su vida según sus propios valores vitales.

Estos valores a veces hay que descubrirlos buceando en los recuerdos y en la biografía de cada persona, buscando el sentido y el significado en cada trayectoria vital particular. Cuando intentamos aliviar al máximo el sufrimiento, lo hacemos para preservar y mantener la experiencia vital que está viviendo el enfermo en compañía de sus familiares.

El objetivo principal de la asistencia paliativa y de todas las decisiones en el final de la vida es proteger la calidad de vida de la persona que fallece y alterar lo menos posible la trayectoria natural del proceso de morir.

Parábolas, ejercicios prácticos, testimonios, aforismos “con chicha”… ¿Cómo ha sido el proceso de elaboración del libro?

El germen inicial del libro fue el capítulo de la sedación. Cuando asistimos a los enfermos que necesitan disminuir su nivel de conciencia para aliviar el sufrimiento, es sorprendente la gran variabilidad existente en las dosis de fármacos que administramos para conseguir el mismo efecto final.

Además de los factores relacionados con la enfermedad biológica, existen otros componentes del sufrimiento cuya intensidad puede llegar a ser intolerable (mental, emocional, social y existencial). Existe, por tanto, un “antes de la sedación” relacionado con el contexto vital del enfermo; y existe un “después de la sedación”, en el que todavía podemos seguir ayudando y acompañando a la persona en su proceso de morir.

Para llegar a entender ese “antes y después” es necesaria una aproximación narrativo-existencial al proceso de morir, no es suficiente con un planteamiento exclusivamente racional. Por eso recurrimos a historias (a veces escindidas en partes, para acentuar la sensación de perplejidad ante lo desconocido), poesías, frases breves pero intensas en significado, películas, letras musicales… Y, sobre todo, ejercicios para ir preparando nuestra muerte: no podemos ayudar a morir a nadie si antes no hemos empezado a preparar nuestro propio proceso de morir.

“El mayor beneficio que conseguimos al hablar de la muerte es que también aprendemos a vivir la vida con mayor plenitud”… ¿Lo sabe por experiencia?

Hasta el momento, mi experiencia en relación con la muerte se reduce al ámbito profesional, no he vivido directamente la muerte de ninguna persona querida. Así que mis dos vías de contacto actual con la muerte son la asistencial y la personal desde el punto de vista de la reflexión.

El contacto diario con la muerte ha tenido para mí un enorme poder transformador. Gracias a él empiezo a descubrir lo que en realidad somos y lo que la vida en verdad nos ofrece.

Lo que desaparece con la muerte es nuestra parte material y el ego que hemos acumulado durante la vida; lo que persiste y permanece es nuestra dimensión espiritual. Descubrir y aprender a vivir esa dimensión espiritual es la enseñanza principal que la muerte nos revela.

¿Para quién o quiénes es esta lectura?

El libro está escrito con un fin divulgativo. La primera intención al escribirlo es conseguir que la muerte y la forma de morir sean temas abiertos al debate social. Basta ya de tanta economía, política, deportes, cotilleos intrascendentes sobre la vida de los famosos…

Es el momento de hablar más sobre la vida, sobre cómo vivimos y cómo queremos morir, de conversar con nuestros hijos, con nuestros padres…

Un segundo propósito del libro es servir de ayuda a los profesionales sanitarios para introducir el tema del final de la vida en la relación clínica con los enfermos y sus familiares.

Hablar sobre la muerte y el sentido de la vida debería ser una parte imprescindible de cualquier historia clínica. Para ello, necesitamos formación en habilidades comunicativas y deliberativas, además de una actitud personal.

Articulo publicado en la Revista Humanizar / Aleteia

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